19 de enero de 2013

En función de un teléfono con iOS, Android, BlackBerry o Windows Phone, el usuario dispone de ciertas ventajas e inconvenientes.
Los móviles se han convertido en miniordenadores y conviene reflexionar, antes de adquirir uno, sobre el sistema operativo que incorpora y sus características. En función del mismo, se podrán realizar ciertas operaciones con más eficacia o se dispondrá de un mayor número de aplicaciones que enriquezcan la experiencia de usuario. Mientras en los ordenadores las variantes son mínimas, en la telefonía móvil prima el exceso de sistemas y la especialización de cada uno. Este artículo apunta qué se gana y qué se pierde según el sistema operativo que se elija para el móvil: iOS, Android, BlackBerry o Windows Phone.

Hoy en día, iPhone 5 y Samsung Galaxy S III son los reyes de la gama alta en telefonía móvil
. Pero no es lo mismo optar por el primero que por el segundo. Aunque la mayoría de las funciones las ejecuten de manera similar, algunas son diferentes porque cada uno tiene un sistema operativo distinto con sus puntos fuertes. Y lo mismo sucede con BlackBerry o Windows Phone.
El ecosistema también pesa
Los principales sistemas operativos presentes hoy día en el mercado son: iOS para los dispositivos de Apple (la gama de los iPhone); Android para toda una serie de teléfonos de distintos fabricantes (HTC, Samsung y LG sobre todo); BlackBerry para los teléfonos con este mismo nombre que fabrica RIM; y Windows Phone sobre todo en los Nokia de gama alta y algunos modelos de otras marcas.
Cada sistema tiene sus puntos fuertes, pero además está condicionado por el resto de dispositivos que tenga el usuario; es decir tabletas, portátiles u ordenadores de sobremesa, incluso videoconsolas. Todos ellos conforman un ecosistema que sincroniza sus contenidos con la "nube" y entre ellos, de modo que si se produjera alguna incompatibilidad en alguno, habría que buscar soluciones alternativas que tal vez irían en contra de la experiencia de usuario.

En otras palabras, si se tiene un iPad, un iMac o un MacBook Air y se usa el navegador Safari y el calendario iCal para marcar tareas pendientes, casi suena más coherente escoger un iPhone. El motivo es que será mucho más fácil sincronizar el calendario y los marcadores del navegador con estos aparatos, que si se elige otro teléfono con otro sistema operativo.

Y lo mismo sucede si se dispone de una tableta con el sistema operativo Android,
se utiliza el navegador Chrome y se marcan las citas en Google Calendar. O si se usa Internet Explorer, el Office 2013 de Microsoft, Outlook para el correo electrónico y Windows 8 con el sistema de sincronización SkyDrive o se ha comprado la tableta Surface. Aunque no sea determinante en la decisión final, el ecosistema condiciona.
Si se escoge iOS
El sistema operativo de Apple tiene la ventaja de haber sido el primer sistema complejo para móviles -excepto el desaparecido Symbian- y, por tanto, está consolidado. No obstante, en la versión 6 ha dado un buen susto con su aplicación nativa de mapas, de escasa calidad. La guerra que Apple mantiene con Google por el dominio del sector móvil le llevó a sustituir la aplicación de mapas del buscador, que es sin duda la mejor.
Ahora ha regresado en forma de aplicación en descarga desde la tienda iTunes, pero no tiene tantas funcionalidades como en Android, donde se pueden descargar mapas, para verlos sin conexión, y se guían las rutas por voz. Los mapas de Apple sí tienen guía de rutas con indicaciones de voz, pero no son por el momento nada precisos y no se pueden descargar para consultar en modo desconexión.

Lo que sí se gana con iOS es el asistente de voz Siri
, bastante eficaz y muy útil para realizar operaciones complejas con el móvil, como encontrar el teléfono de una determinada empresa en Internet o llamar a un contacto de la agenta.

Si se utiliza el ecosistema de Apple con su "nube" iCloud, su servicio de música iTunes Match o su tienda de multimedia y libros iTunes, se tendrán todos los contenidos sincronizados y accesibles desde el teléfono. Lo mismo ocurre con el calendario iCal o los marcadores del navegador Safari, aunque en iOS se tiene una aplicación de Chrome que funciona bastante bien y se sincroniza con la versión del ordenador si ese es el navegador que se usa. También se puede combinarlo con Apple TV para reproducir vídeos, películas o música de sitios como Spotify mediante la función de "duplicación". iOS da acceso a innumerables de aplicaciones desarrolladas para iPhone, algunas tan populares como Instagram o WhatsApp. No ofrece acceso a la tecnología NFC y no reproduce contenidos en tecnología flash.

Si se opta por Android
El sistema operativo desarrollado por Google para otros fabricantes aliados con el buscador empezó con mejor voluntad que eficacia, sobre todo por el caos inicial de versiones y subversiones que los productores se hacían a su medida. Pero, a día de hoy, impera un orden mucho mayor y los teléfonos que merece la pena tomarse en serio llevan la última versión de Android, llamada Jelly Bean (mermelada de judías).
De todos modos, las actualizaciones son todavía un problema, y no todos los fabricantes facilitan la puesta al día del sistema, sino que a veces hay que recurrir a métodos más o menos manuales leídos en foros para que el teléfono no quede desfasado.
También la seguridad en Android es un tema pendiente y se recomienda solo descargar aplicaciones de la tienda oficial Google Play, que por otro lado también vende música, libros y películas.
Ahora bien, los mapas de Google tienen en Android un mayor rango de posibilidades que en iOS, con indicaciones de voz y descarga para consulta en desconexión. Presenta la ventaja de que se sincroniza sin problemas y de manera directa con Google Calendar, muy cómodo de usar desde el ordenador para organizar las tareas y dar avisos que se hayan marcado. También conecta el navegador con el del ordenador y combina con tabletas como la Nexus 7 o la Galaxy Tab. Por otro lado, el mercado de aplicaciones ya es casi tan amplio a efectos prácticos como en iOS. Presenta Instagram y WhatsApp. Por contra, no lleva un asistente de voz nativo incorporado y los que ofrece desde la tienda de aplicaciones no están a la altura del Siri de iOS. Sí ofrece acceso a la tecnología NFC.
Si se apuesta por Windows Phone o BlackBerry
Ambos sistemas operativos han prometido muchas mejoras en sus nuevas versiones Windows Phone 8 y BlackBerry 10. Introducen innovaciones tanto en el entorno gráfico como en la forma de manejar una pantalla táctil y acceder a sus distintas funciones. Habrá que ver durante este año la aceptación que tienen entre los usuarios.
Blackberry

Windows Phone
El principal problema de ambos es que su ecosistema es limitado, sobre todo en el caso de BlackBerry, donde en realidad se opta por un teléfono sin ecosistema.

Respecto a Windows 8, Microsoft se apoya en la tableta Surface como referencia y en móviles como el Lumia 920 de Nokia, para crear un ecosistema entre el que compartir y disfrutar de los contenidos propios. También entra en juego la videoconsola Xbox, con su servicio de música Xbox Music, que se comparte en el ecosistema. Respecto a los mapas, el acceso son los de Nokia y el servicio Here, bastante eficaces. Como ventaja clave respecto a los demás está el que integra una versión de Office 13 y permite sincronizar todo tipo de documentos ofimáticos a través de su "nube", lo que puede ser muy interesante en el ámbito profesional.

Pero el reto de Microsoft es que su tienda de aplicaciones crezca lo suficiente en productos y servicios para competir con las de Android e iOS. No presenta, de momento, aplicaciones para los servicios más populares y tiene una sincronización complicada con Google Calendar o con Gmail en modo "push". Por descontado, no se sincroniza en absoluto con los servicios de Apple.
Fuente: Yahoo.es
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